La situación
actual y la percepción del ciudadano de a pie es de gran
desconcierto. Por todas partes surgen escándalos relacionados
con la alimentación. Se oyen nuevas opiniones y nuevos estudios
nutricionales que contradicen otros anteriores. Surgen poderosos
intereses que financian importantes campañas para promocionar
sus propios productos en aras, dicen, de educar en hábitos
saludables.
Por otro lado, proliferan
nuevas enfermedades que en muchos casos parecen vinculadas a ciertos
hábitos nutricionales. El "estilo de vida moderno" nos lleva a
abandonar los hábitos más saludables de la dieta
tradicional, sustituidos por la dieta rápida y cómoda.
Uno ya no sabe bien qué ingredientes ocultos puede encontrarse
en los productos envasados, ni tampoco los tratamientos de
conservación que han tenido los llamados "productos frescos". Y
es que para la industria alimentaria también funciona el
principio de maximizar la productividad y el beneficio, quedando la
calidad en un segundo plano. Incluso a veces, se considera "calidad" el
hecho de que los alimentos tengan buena presencia exterior.
En aras del beneficio y
de la productividad, se olvida también el cuidado de la Tierra,
y la contaminación acumulada en tierras y acuíferos es
mayor día a día. Incluso ya hay poblaciones que, teniendo
un volumen importante de agua subterránea en su subsuelo, no
pueden utilizarla para el uso doméstico por el grado de
elementos contaminantes que contiene.
Podríamos
extendernos hasta el infinito con ejemplos y casos. Pero no es nuestro
objetivo, como tampoco lo es la dinámica de entrar en
tecnicismos. La situación es mayoritariamente conocida. A
continuación, expondremos nuestra propuesta.
Situación
actual - Alimentación