Mucho se ha escrito sobre el tema financiero y la dificil situación actual. No vamos a aportar nada nuevo.

Sin entrar demasiado en tecnicismos, cualquiera puede observar que el mundo financiero es un gran motor del mundo, sobre todo desde la globalización de la economía. Los mercados financieros pueden hacer estallar una gran crisis, o resolverla, independientemente incluso de la situación de producción real de bienes y servicios, debido a que es mucho mayor el volumen de dinero circulante por movimientos puramente especulativos que por creación de bienes y servicios. Es también llamada la “economía virtual”, desencadenante último de la actual crisis.

El objetivo no es el bienestar del ciudadano de a pie, sino optimizar los números de resultado, como si un inmenso “juego de mesa” se tratara. Así, es normal que sus resultados no se traduzcan en beneficios para la persona de a pie. Descubrimos que con nuestro dinero se están financiando, no sólo las inversiones públicas (a veces también controvertidas y de un dudoso interés social), sino también grandes injusticias sociales, incluso grandes imperios económicos. Sin embargo, nos vemos “atrapados” por este sistema: hipotecas, préstamos, compras, transacciones... ¡está totalmente integrado en nuestra vida!  

Por otro lado, los grandes organismos financieros internacionales imponen severas "reglas de juego" a los países más pobres, en forma de créditos impagables, imposición de lo que tienen que producir (para consumo de los países más ricos), barreras arancelarias para los productos dirección Sur-Norte (de los países más pobres a los más ricos, pese a que se habla del "Libre Mercado"). De forma que las desigualdades también se van disparando entre países.

Pero también existe un movimiento social que trata de humanizar el mundo financiero. Ya desde hace años hay en Europa (y más recientemente en España) algunos bancos que tienen en su “código de conducta” la no utilización de su dinero para determinado tipo de negocios. Otros se han subido al carro y nos anuncian ser muy solidarios, invirtiendo un mínimo porcentaje de su beneficios (obtenidos de forma convencional) en eventos culturales, obras sociales y beneficencia ¡Conviene diferenciarlos del primer caso!

También tenemos las “redes sociales de financiación” y los microcréditos. La persona que presta cubre, a través de un dinero invertido a un determinado plazo, una pequeña parte de el crédito que alguien necesita para poner en marcha un pequeño negocio o empresa. Habitualmente hablamos de proyectos empresariales en países del llamado “Tercer Mundo”, promovidos por con muy escasos recursos y que tendrían muchas dificultades para financiarse a través de un banco convencional.

No podíamos olvidarnos de los colectivos que trabajan la “economía alternativa” desde planteamientos más básicos y diferentes como pueden ser los “clubs de trueque” y “bancos del tiempo”. Estos eliminan el dinero convencional de las transacciones económicas, y organizan sistemas de intercambio de bienes y servicios entre sus socios, basándose en medidas de intercambio como la unidad de tiempo, sistemas de puntos, o monedas imaginarias aceptadas dentro del club.

Por último, nos gustaría alertar sobre ciertas redes supuestamente “solidarias”, que prometen a quien se integre en ellas que le ayudarán a financiar “sus sueños” a cambio de que este primero lo haga con otros. Ponemos un dinero que en primer lugar financiará a otra persona, y después ya recibirá múltiples veces lo que ha puesto. Esto en principio suena bien, pero investigando un poco su mecánica, y aún suponiendo que esas prometidas aportaciones se hagan como está previsto, vemos que se trata de una especie de timo, o al menos una estructura financiera muy desequilibrante. En el sistema no hay más dinero que lo que han puesto sus miembros, y el hecho de que alguien tenga múltiples veces lo que ha puesto, siempre significará que alguien no tiene ni lo que ha puesto. “Pero se compensa con nuevos socios”, nos dicen. Cada entrada y aportación de un nuevo socio supone continuar y acrecentar la espiral desequilibradora. Debemos tener mucho cuidado ante semejantes iniciativas. Multiplicar nuestro dinero a cambio de nada, siempre supondrá que ese dinero lo hemos sacado de otros.

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Situación actual - Economía y finanzas