No descubrimos nada nuevo si comentamos que el coche particular se ha convertido en un elemento imprescindible y cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Porque incluso no hay ya un sólo coche por familia, sino varios. Esto, sin necesidad de entrar a analizar demasiado a fondo, tiene varias repercusiones:
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Aumento alarmante de la contaminación atmosférica producida por el enorme parque automovilístico. No andaremos muy desencaminados si decimos que el automóvil es, si no el que más, sí uno de los principales productores de emisiones contaminantes de hoy en día.
- Tráfico cada vez más denso, lento y complicado para quienes realmente no tienen otra opción que usar el coche.
- Necesidad de más y más plazas de aparcamiento (espacio arrebatado a otros usos), así como interminables obras de ampliación y construcción de nuevas carreteras, autopistas, circunvalaciones, etc., con el coste que todo esto supone; además de la consiguiente ocupación de espacios naturales.
- Aumento del gasto por familia en concepto de vehículo privado. Este se ve incrementado, además, debido al imparable aumento de los precios del carburante.
- En las últimas décadas, incremento de las víctimas por accidentes de tráfico. Se habla de que, en los últimos 10 años, 5000 personas al año murieron de promedio en España por este motivo.
Por otro lado, cada vez nos venden más la idea de que se necesita viajar más y más, y las alternativas al coche que más se potencian resultan tener un mayor todavía impacto ambiental, por su elevadísimo gasto energético: el avión y el tren de alta velocidad. Este último, además, demanda infraestructuras públicas de cifras mareantes y fuerte impacto ecológico.
Situación actual - Transporte y vehículo